Por Cynthia Filgueira Aranda, psicóloga del equipo Rennat
Es una frase que escucho mucho en consulta. Y la verdad es que casi nunca el problema es la falta de información.
La mayoría de las personas ya sabe que debería tomar más agua, comer más lento, dormir mejor, moverse un poco más o planificar mejor sus comidas. El problema no suele ser el «qué hacer», sino el «cómo hacerlo» cuando estamos cansados, estresados, preocupados o simplemente tratando de sobrevivir a una semana difícil.
Nadie toma las mejores decisiones estando agotado
Muchas veces llegamos al final del día con la sensación de que dimos todo lo que teníamos. Y en ese estado, es mucho más difícil detenerse, pensar, planificar o elegir aquello que sabemos que nos hace bien.
Entonces aparece la culpa: la culpa por haber comido algo que no estaba en el plan, por no haber hecho ejercicio, por sentir que estamos retrocediendo.
Por qué la culpa no ayuda a cambiar
Aquí hay algo importante que me gusta recordarles a mis pacientes: sentirse culpable no necesariamente ayuda a cambiar. De hecho, muchas veces hace exactamente lo contrario.
Cuando nos tratamos con dureza, gastamos energía peleando con nosotros mismos en lugar de entender qué fue lo que pasó.
Una pregunta más útil que «¿por qué lo hice?»
Antes de preguntarte «¿por qué lo hice?», quizás podrías preguntarte «¿qué estaba necesitando en ese momento?». ¿Descanso? ¿Contención? ¿Un momento para ti? ¿Desconectarte de un día difícil?
A veces la comida aparece intentando resolver algo que no tiene que ver con hambre física. Y entender eso no significa justificarlo: significa comprenderlo para poder hacer algo diferente la próxima vez.
Los cambios importantes rara vez ocurren desde la culpa. Suelen comenzar cuando aprendemos a mirarnos con un poco más de curiosidad y un poco menos de juicio. Porque cuidarse no es hacerlo perfecto: es volver a intentarlo, una y otra vez, incluso en los días difíciles.
El rol de la psicología bariátrica en este proceso
Este tipo de dinámicas —la culpa, el cansancio, el «sé qué hacer pero no puedo»— son parte habitual de un proceso de cambio de hábitos, y toman especial relevancia dentro de un proceso bariátrico, donde el acompañamiento psicológico ayuda a entender qué hay detrás de cada decisión, sin juicio, para sostener el cambio en el tiempo.
Si te sientes identificado con lo que acabas de leer, el equipo de psicología de Rennat está disponible para acompañarte en este proceso. Puedes agendar una hora y conversarlo con calma.